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Clarín – Trabajadores: El fin de una efímera alianza.

May 14, 2010

Siempre que hablamos de la realidad que muestran los medios, hablamos en realidad de una construcción.  Cada nota o noticia tiene tendencias, aunque a veces difíciles de detectar, que marcan una opinión o un punto de vista sobre la temática tratada.

Durante el seguimiento de las noticias referidas al fenómeno de fábricas recuperadas emitidas por el diario Clarín entre 2002 y 2003 se pueden ver claramente estas huellas dejadas por los periodistas.

A inicios del 2002, cuando la crisis había sido reciente y comenzaba el recambio institucional, aún se hacían sentir los ecos de un fenómeno social sin precedentes patentado en una frase: “piquete y cacerola la lucha es una sola”. Esta conciliación entre la clase media y los desocupados conformaba un proceso que desde los ámbitos intelectuales todavía no se sabía dónde iba a desembocar.

Es en este contexto que el diario Clarín, un periódico netamente dirigido a las capas medias, comienza a hablar de los primeros ejemplos de fábricas recuperadas por sus obreros como un fenómeno esperanzador cuyo desarrollo se “traduciría en un nuevo modelo de gestión económica”.

Durante estos primeros meses del 2002, las notas de Clarín estuvieron destinadas a destacar la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas, a las que cataloga como solidarias,  y resalta su organización como cooperativas, la conformación del Movimiento Nacional Fábricas Recuperadas, y la inserción de este movimiento dentro del universo de las nuevas organizaciones sociales.

Pero en el transcurso del año, se genera una ruptura en el discurso. El 26 de junio se desata una feroz represión en la que son asesinados los piqueteros Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, que determina que el presidente Eduardo Duhalde llame a elecciones anticipadas. A partir de este evento el diario comienza a utilizar peyorativamente la palabra piquetero.
Este giro en el discurso del diario Clarín se torna más claro en el año 2003 con los primeros indicios de reactivación económica. Aquí también comienza a operar como causa de este cambio, el distanciamiento que se produce en la relación entre la clase media y los piqueteros. Es así que para el medio, las protestas, en las que muchos de los trabajadores de las industrias recuperadas participaban, dejan de tener un sentido y se transforman en congestiones de tránsito.

La supuesta unión en una causa común entre la clase media y los desempleados durante la crisis del 2001 había obligado a dirigir el discurso del diario en un sentido de reivindicación de las capas desplazadas durante la década del 90. Sin embargo, luego del seguimiento realizado, es fácil advertir que cuando el contexto político y económico cambió y la clase media volvió a alejarse de los sectores populares, Clarín decidió reconfigurar su visión acerca del fenómeno de las fábricas recuperadas y los nuevos movimientos sociales en sintonía con el mercado de consumidores al que apuntaba.

Por Sebastián Griffin, Josefina Seghini, Florencia Ruiz y Gonzalo Fernández Arocena.

From → Análisis

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