Skip to content

La voluntad de salir adelante

“Frente a las dificultades, algunos frenan su avance. Pero otros, redoblan su impulso” (“Brisas” José Narosky).

En estos días por la televisión llegan imágenes desde Grecia que rememoran recuerdos de la argentina de no hace mucho tiempo: un plan de ajuste por 30.000 millones de euros impulsado por el gobierno griego a cambio de recibir un paquete de 110.000 millones de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Una manifestación de más de 150 mil personas frente al congreso. El incendio de bancos, represión, caos, muertes. Los paralelismos y las asociasiones con la argentina del 2001 son inmediatas.

Pero estos recuerdos que surgen, por más que sean dolorosos, son útiles. El proceso económico que llevó al estallido social en la argentina, no sucedió hace mucho tiempo. En escalas históricas fue ayer. Sin embargo cada tanto reaparecen los gurúes que aconsejan repetir las mismas recetas que nos llevaron al abismo, y parece que no tienen memoria; que la perdieron o que vivieron en otro país.

Estos personajes: economistas, políticos, periodistas, dirigentes,  parecen no advertir el esfuerzo y el sacrificio realizado por el resto de los argentinos para salir delante de las dificultades en las que nos sumergió la locura neoliberal con tasas de desempleo del 25% y de pobreza en un 50%.

Apostando a nuestras capacidades, habilidades, la producción local, la educación y el trabajo, los argentinos nos sobrepusimos y logramos que los días de principio de siglo sean solo un mal recuerdo, pero esto no debe significar que no lo tengamos latente, para no repetir el pasado.

Para Grecia, quizás, poner los ojos en el proceso de recuperación postcrisis que transitó la Argentina, pueda también serle útil, para comprender que tal vez la mejor receta para salir del apuro, no sea la del ajuste, sino la de la confianza en la voluntad de su pueblo.

Por Sebastián Griffin – Josefina Seghini – Florencia Ruiz – Gonzalo Fernández Arocena

Grecia 2010 – Argentina 2001, 678:

La fábrica y la autoestima recuperadas

Durante el último cuarto del siglo XX Argentina fue el escenario en donde se llevó adelante la implantación de un modelo económico neoliberal que en base a la desregulación, el libre mercado, y las importaciones, destruyó la industria nacional.

Este modelo conjuntamente con altas tasas de desempleo, pobreza estructural,  privatización de empresas publicas, especulación financiera y corrupción terminó eclosionando en el año 2001. Las empresas que quedaron comenzaron a ser cerradas por quiebras, muchas veces fraudulentas, o fueron abandonadas por sus dueños. En total en el país fueron cerradas 5 mil fábricas. Es en este contexto en que los trabajadores comenzaron a ponerse al frente de la defensa de sus puestos de trabajo, poniendo a producir las fábricas ellos mismos, mediante la toma y la autogestión.

Este fenómeno de recuperación de fábricas se enmarca dentro de los llamados nuevos movimientos sociales: piqueteros, movimientos de desocupados, asambleas barriales, que surgen durante la década del 90 y toman mas fuerza partir de la crisis del 2001 como vías de resistencia, solidaridad y protección de los principales actores afectados por el crack económico.

Su modo de gestionar las empresas es en base a organizarse mediante una cooperativa. Juan Garay, de la Federación de Cooperativas de Trabajo (Fecootra) explica que: «Lo primero que hacemos cuando una empresa quiebra es tratar de que se convierta en una cooperativa. Para poder expropiar la empresa en decadencia es necesario tener una figura jurídica al efecto de presentarte al juzgado».

A partir de allí los obreros encaran la lucha para que luego de establecida la quiebra sea dictada una ley de expropiación para que la fábrica sea cedida a los trabajadores. “La ley se otorga una vez que el ministerio de la Producción establece si dicha fábrica es viable o no. Si lo es, el Estado expropia los bienes y la cooperativa conformada por los trabajadores tiene un plazo de dos años para abonar la deuda”.

La autogestión, demostró que si, en medio de la crisis, los obreros se ponen al frente de la lucha con autoestima,  son capaces de salir adelante, ser dueños de sus propias empresas,  y hacerlas rentables. De esta forma en los últimos 8 años, 12 mil puestos de trabajo fueron reintegrados en más de 130 fábricas recuperadas.

Por Sebastián Griffin

Una nueva manera de sobrevivir

La crisis del 2001 en Argentina ocasionó varias problemáticas, no solo económicas y políticas, sino sociales. A partir de la misma, y con un notable crecimiento de la pobreza, aparece la figura del cartonero, como nueva forma de supervivencia, donde su trabajo consiste en la recolección de cartón y derivados del papel por las calles de una ciudad, para venderse y ser reciclado.

La aparición de este nuevo fenómeno se concentró sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense, como respuesta del desempleo y la pobreza que se vivía en esa época. En el 2002, se calculan que había alrededor de 40.000 cartoneros en Buenos Aires. En 2009, hubo un descenso de trabajadores cartoneros, y además, “El kilo de cartón, que hasta hace no muchos meses se pagaba 50 centavos por kilo, hoy está en 15 centavos; el papel de diario cayó de 35 centavos a 5 o 6; el pet -plástico utilizado en las botellas de gaseosas- estaba en 1,25 peso y hoy se paga apenas 40 centavos; y el papel blanco ronda los 60 o 70 centavos, cuando antes se pagaba 1,10 peso por kilo.” 

En una nota que publicó Clarín el año pasado daban referencia a que en 2003 el kilo de cartón se pagaba $ 3 y en estos días, entre 20 y 30 centavos. Incluso a fines del año pasado llegó a pagarse 7 centavos. Mientras que el plástico llegó a cotizar $ 2 el kilo y ahora no se paga por este material más que 70 centavos.  

Además, puede agregarse que para una mejor organización en lo que respecta para juntar y reciclar los residuos sólidos, se han creado varias cooperativas en la ciudad de Buenos Aires. El ceibo es una de las organizaciones más antiguas que se creó en 1989, pero se acentuó con la crisis del 2001. Los principales logros consistieron en la recuperación de personas sin techo en situación de riesgo y extrema pobreza. Dejamos de revolver la basura en la calle y correr peligro, para tener un empleo digno, un salario promedio y estable, ser vacunados, obtener becas de estudio ambiental de la Cámara Argentina del Comercio Electrónico, la Fundación Octubre y la Fundación Conciencia. En plena crisis económica- política nacional, en 2002 se logró la formalización de El Ceibo como cooperativa mediante un convenio con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo, existen otras cooperativas siendo conformadas para el cuidado del medio ambiente y sobre todo para la construcción de su identidad.

Florencia Ruiz

Por el camino del arte

Todo malestar económico deja secuelas en la población. El caso del año 2001 no escapa a esta realidad. No sólo afectó al bolsillo de los argentinos, sino que también repercutió a niveles culturales, psicológicos y sociales. Desde la devaluación del peso, el famoso “Corralito”, la pesificación de los ahorros y hasta el estallido del 19 y 20 de diciembre mediante cacerolazos y reclamos populares. Todas esas manifestaciones formaron parte de una oscura etapa en Argentina.

Al no encontrar soluciones rápidas y concretas por parte de los responsables de esta crisis, mucha gente acudió y buscó respuestas en el arte. Por ese rumbo, y no teniendo en cuenta tanto lo económico, diversas obras culturales hallaron una salida positiva ante la crisis. La creación de asambleas barriales, teatros alternativos o la literatura post crisis, formaron parte de algunas de esas manifestaciones.

Esta nueva temática incorporada en la producción literaria de nuestro país, se ha reflejado en diversos poemas, cuentos y demás estilos de escritura. Un caso es el de la novela “El grito”, que transcurre en el período de la crisis, en pleno desequilibrio económico y social. Temas como la soledad, la familia y la desolación forman parte de esta expresión cultural cuya autora es la argentina Florencia Abbate.

Otras manifestaciones que surgieron luego de la crisis en Argentina, fueron los teatros alternativos, cuyas características se basaban en el bajo costo de sus entradas. Las salas teatrales y la concurrencia de espectadores fueron duplicándose en ese momento, hasta la actualidad. La gente encontraba allí una forma de distracción, reflejando el estado de ánimo social de esa época.

Éstas, y otras tantas vías de escape, forman parte de la creatividad y expresión cultural que la gente demuestra frente a los problemas y crisis que se viven en un país. En este caso fue el nuestro.

Por Josefina Seghini

El renacimiento del tango post-crisis

La crisis económica del 2001 fue un quiebre en la historia argentina. Durante días y días se vio lo peor de una sociedad en crisis y una economía colapsada. Corridas, represión, cadenas nacionales y mas de 20 muertos fueron los resultados del 20 y 21 de diciembre. Sin embargo a partir de los acontecimientos de 2001, se empezó a gestar en Argentina una nueva manera de expresarse culturalmente.

Entre juntadas barriales, clubes de trueques y fábricas recuperadas, regresó el Tango. Ese genero que había permanecido dormido en los ochenta y noventa, volvió a la escena porteña para quedarse. Fueron infinitas las bandas que nacieron en la década del 2000, volviendo a retratar los conflictos de una sociedad herida, las miserias provocadas por un gobierno y los nuevos fenómenos culturales.

Alorsa, cantautor de la Guardia Hereje y miembro de esta nueva corriente, lo expresa muy bien: “Me leyó una gitana en la borra del café que vuelve el tango(…) Lo acompañan musiqueros a la gorra, un coro de diarieros y de pibes, de choborras, de chorros de autopartes”.
La protesta del tango se agiorno, incluso su lunfardo llegó a mezclarse con el rock chabón de los jóvenes del 2000. Las temáticas de este tango post crisis, tratan sobre travestis, alcohol, los pibes chorros y la falopa. Grupos como Buenos Aires Negro trabajan en conjunto con IMPA (fábricas recuperadas) y en sus letras reflejan esa oscuridad urbana del siglo XXI y Peche, su cantante desafía en sus letras: “Vení a bailar este tango en zapatillas”.

Hoy en día, muchos de los nuevos movimientos tangueros están nucleados en la “Unión de orquestas típicas” y luchan para seguir manteniendo vivo al tango. La crisis provoco el renacimiento de algo nuevo y generó el la sociedad la necesidad de no repetir la historia. La cultura y el arte serán los pilares para que esto se haga realidad.

Fernández Arocena, Gonzalo

2001: Alternativas en tiempos de crisis

La crisis del 2001 en Argentina trajo innumerables consecuencias a nivel social, cultural y económico. Fue quizá, uno de los peores momentos en la historia del país, acarreando hambre, violencia y malestar. Sin embargo, los cambios profundos producidos en el núcleo poblacional luego del conflicto, fueron fuente de inspiración para nuevos proyectos creativos a niveles colectivos e individuales.

Toda sociedad aprende de sus errores para no repetirlos. La crisis de 2001 produjo el nacimiento de nuevas organizaciones barriales, modificó las expresiones artísticas y dio inicio a diversos emprendimientos económicos.

El propósito del grupo de trabajo es analizar y estudiar aquellas consecuencias positivas que surgieron a partir del 2001 y que son marcas que se encuentran presentes en la sociedad actual.